miércoles, 5 de noviembre de 2014

Picasso Museum in Paris

Every first sunday of the month the entrance to the Picasso Museum in Paris is free and the rest of the days the ticket it is only 11 euros. This morning I got up early to get there for a visit and I was not disappointed. The Picasso Museum in is the district of Le Marais, the jewish town of Paris.
There is something about being there and watching the real thing rather than seeing all in pictures or books. You know that the hands of the artist have been there touching and his eyes looking at his work of art as he was creating it all.
Once Picasso found his way, which he did very quickly as he said: "I search not, I find", then it had to be done fast, I mean, there were no time for "perfection" because photography was already invented and they reflect a perfect copy of the reality. When an idea came through his head, he had to materialize it fast and it is fair to say that the public of his time did not admire his work.

He did not paint to please people. And now let's start our walk through this wonderful art gallery, the visit is organized chronologically in this inaugural exhibition.
The Death of Casagemas
Self portrait
As you can see light was not so optimized and you can see the reflections on the glass sometimes

La Celestina


Well, this one is also a Picasso

Study for Les demoiselles d'avignon. He did about 700 drawings before the final painting.
Head of Fernande

Head of Fernande too


The Sacre Coeur
Guitars in cardboard and paper


Three women at the fountain 





Paolo in harlequim

Portrait of Olga thinking



Portrait of Olga



Head of a woman

Woman sitting on an red armchair with crossed legs

Woman reading, I think it is Marie Therese here.
Marie Therese

Dora Maar

Bull's head
Next paintings are about bull fighting and Minotaur scenes.








Minotauromachy


Massacre in Korea




The kiss


A Cezanne's painting from Picasso private collection

The kiss: Dora Maar and Marie Therese?



A Renoir's painting from Picasso's private collection


The kiss

Maternity

The two brothers


The acrobat

A boy with a lobster

The kitchen



For this monkey figure he used his son's toys






Well, this is me..
I hope you enjoy it. I cannot remember all the paintings names. The visit was wonderful, as well as the promenade in the Jewish town.

lunes, 20 de octubre de 2014

El Peregrino de San Quintín

El Laberinto de la basílica de San Quintín

Aquellos eran los malos tiempos de la peste y a las dos de la mañana Michel de Notre Dame trabajaba aun en su laboratorio. Había sido un largo día en el que tuvo que tratar a mas de cien enfermos y dirigir la desinfección de mas de diez casas con cal y sosa.
Dos porrazos en la puerta lo desconcertaron en la noche calma:
-¡Abrid la puerta señor! ¡Abrid la puerta! ¡Es por el caballero Luis de Dorneval! ¡Abrid la puerta por Dios!
-Ya no me quedan mas remedios para curar a los apestados. Volved mañana al mediodía y os recibiré.
Pero la insistencia del criado le reclamaba que no se trataba de un caso de peste, sino de heridas sangrantes que curar. Cuando el médico abrió la puerta vio al criado sucio y destartalado que tiraba del asno sobre el que yacía el caballero Luis. Los pies le arrastraban por tierra y dos regueros de sangre le bajaban por las rodillas.
-Ha entrado en un sueño profundo del que no quiere despertar -dijo el criado.
Acercaron el asno todo lo posible a la camilla y tomándolo el uno por las axilas y el otro por los tobillos pudieron depositarlo sobre el catre. El caballero Luis era fuerte y estaba bien alimentado pero había perdido todas sus fuerzas. Michel de Notre Dame le lavó las heridas de la rodillas, de sangre y de porquerías que le habían dejado las rótulas al descubierto y, aprovechando un momento de lucidez, le dio un mejunje de vino caliente con miel y romero que, según él, resucitaba a los muertos. Con esto el caballero tosió dos veces y cayó por fin en un profundo sueño reparador. Luego él mismo se acostó en un catre invisible que había en una esquina.
El día gris hizo su entrada tímidamente por la ventana y la voz bronca del caballero rompió el primer silencio.
-Gracias -susurró -¿a quien debo la gracia de tan inmenso favor?
-No es favor, es el deber de todo galeno que trabaje por la salud del mundo.
-Pues, ¡bendito sea!
-Me gustaría saber qué fue lo que le dejo las rodillas en tal estado.
-¿Ha oído hablar de la basílica de San Quintín?.
-Se refiere a la que reúne a santos y pecadores en busca del perdón divino o la gracia celestial.
-Exactamente -dijo el caballero -¿sabe? mi hijo único cayó gravemente enfermo. Esa peste es un castigo de Dios que viene a mesurarnos por nuestros pecados.
-La peste negra es una epidemia, señor, que se propaga con la suciedad y las ratas y se puede curar si se detecta a tiempo y prevenir si se aplican medidas antisépticas. Estoy seguro que su hijo la contrajo a través de la porquería, como todos los otros enfermos, y no porque haya cometido algún pecado.
-Yo decidí hacer el peregrinaje a San Quintín y..
-Destrozarse las rodillas en el laberinto -le interrumpio Michel de Notre Dame.
-La promesa, tenía que cumplirla, tenía que llegar hasta el final, ¿me entiende?
-¿Cree que dejarse la piel recorriendo doscientos metros de rodillas habría salvado a su hijo?
-La única manera de que Dios me escuche es aceptando el castigo por mis pecados.
-Señor, ya le dije que la peste es una epidemia, pero decidme por curiosidad, ¿cómo se llama su hijo?
-Luis de Dorneval, como yo.
Michel de Notre Dame desapareció de la estancia en menos de dos segundos  el caballero de Dorneval tuvo miedo pensando que se trataba de un acto de brujería. Pero el médico había simplemente atravesado el pasadizo secreto que daba a una bóveda oculta, sin aire y sin luz, en donde guardaba sus libros prohibidos y sus sustancias no menos prohibidas que hubieran terminado en el fuego, de haber visto la luz. De allí salió por una puerta disimulada que daba a la alacena y apareció a la entrada de la estancia con un tomo bajo el brazo.
-Pero,¿cómo?..
-No se preocupe, es el efecto de las pócimas que le he suministrado, a veces perturban la realidad con delirios, pero las cosas no han sucedido como usted cree.
Soltó el libro de golpe sobre una mesa pequeña y comenzó a hojearlo rápidamente.
-¡Aquí está! ¡Lo sabía! Sabía que ese nombre me recordaba algo. Sepa vuestra merced que su hijo está sano y salvo.
-Pero..¿cómo es posible que..?
-Lo curé yo mismo hace diez días. Anoto en un diario los nombres de los enfermos a los que asisto, para un método de estudio y seguimiento de la epidemia. Alguien debió traerlo al hospital de los pobres en donde trabajo cada día.
-¡Loado sea Dios!
-¿Piensa todavía que esa carnicería que se hizo en las rodillas fue la causa de tal ventura?
-Pienso que Dios, nuestro Señor es grande y bondadoso y que usted es el mejor y más ilustre doctor que existe sobre la tierra.
-Que así sea, pues -respondió Michel de Notre Dame.
-Que así sea -asintió el caballero.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Olive Oil Interview

Here is an interview I recently did for the "How to Use Olive Oil" site which gives wonderful counsels on olive oil uses, recipes, how to loose weight and so much more.
Olive Groves in Andalusia
"Why olive oil magic?.I always thought that Olive Oil was rounded for a magic world, where there were a lot of old and unknown uses wich only granny knew.
Results were shared with all of us  in very little communities, but for a lot of years,  knowledge was very dispersed.
Since Internet appeared, these magic  attributes are being joined by some Olive Oil devotes and evangelists.
Today I will talk about an outstanding e-book I found about these kind of things."
 David Aranda is a devoted to what he calls EVOO (Extra Virgin Olive Oil).

 Read more:
http://howtooliveoil.com/blog/talking-about-olive-oil/olive-oil-magic/

For more information on my book Olive Oil Magic: http://maria-martinez-olivares.blogspot.com/p/olive-oil-magic.html

domingo, 17 de agosto de 2014

San Sulpicio y el Código Da Vinci

Iglesia de San Sulpicio, vista exterior con la fuente
Encontramos la iglesia de San Sulpicio por casualidad, sin ir a buscarla. Allí había estado siempre en medio del barrio de Saint Germain. En la capilla de San Martín al lado derecho, había un cura bendiciendo un bidón de agua y una fila de devotos esperando con las botellas de agua mineral de plástico vacías. El bidón estaba provisto de un grifo y cuando el cura hubo cerrado la tapa, los fieles se pusieron de rodillas y procedieron a llenar las botellas. Algunos llevaban dos o tres de litro y medio, y salían contentos y reconfortados de poder disfrutar de aquel cajero automático de milagros.
San Sulpicio, vista interior
La gran iglesia de San Sulpicio está orientada de este a oeste y dicen que es aun más grande que Notre-Dame, pero mucho menos favorita de turistas y curiosos. Solo el Código Da Vinci, de Dan Brown, le ha vuelto a dar vida en los últimos años. En ella podemos ver la Estrella de Venus, de la que habla Brown y la línea Rosa, o el meridiano de París.
Estrella de cinco puntas sobre la puerta
Cierto es que la línea que hay en la iglesia no es ningún meridiano, sino un lugar que sirve para señalar la fecha de la fiesta de pascua que debe celebrarse imperativamente la primera luna llena después del solsticio de primavera. En esas fechas el sol brilla a través de los vidrios de la iglesia en un punto preciso sobre una línea incrustada de latón en el suelo de la iglesia. Esta línea termina en un obelisco incrustado en el muro que tiene la inscripción: Gnomon Astronomicus, o sea, algo que fue construido para conocer astronómicamente la fecha.
También pudimos ver al lado izquierdo brillando a través de los cristales de colores las iniciales S.P. que según Brown corresponden al las siglas del Priorato de Sion, cuando en realidad se trata de Pedro y Sulpicio, según dicen.
Siglas S.P. en el vifrio circular junto al obelisco
Tampoco es cierto que la iglesia esté construida sobre un templo de Isis, pero ¿qué más da?
Todo lo que hay en su libro, mezcla de la historia medieval y de la iglesia católica con su propia salsa, le han ayudado a crear una historia vendible, llena de polémica que llega hasta hoy.
El escándalo vende, y este es un thriller con escándalo. Al menos Mr. Brown ha despertado la curiosidad de muchos hacia temas extraordinarios y quien sabe si los del Priorato sonríen con estas cosas.

viernes, 25 de julio de 2014

Relatos Cortos: Las Brujas de la Alpujarra

Brujas en el Tajo de la Cruz, Lanjarón

Cada vez era lo mismo. Cuando la señora de la casa abría la puerta, allí estaba el cura de pueblo armado con el incienso y el hisopo de bendecir.
-Hija, trae el agua. Esto te librará de todos los males y de las brujas, esas mujeres del diablo que en noches como esta se transforman en macho cabrío para danzar con ellas en el Tajo de la Cruz.

Y a la vista de la palangana de agua, paseaba el incienso en el aire haciendo la señal de la cruz tres veces y gritando:
-¡Arrodíllate y cree en Dios! ¡Arrepiéntente y serás salva del infierno! ¡Renuncia a la lujuria y a los pecados de la carne!
Aquella gente temía al cura casi más que a los aquelarres. La mayoría pensaba que la lujuria era una enfermedad, pero no sabían en que parte de la carne era. Por lo tanto, lo mejor era confesar los pecados para no contraerla. La cuestión era temer, como si un miedo espantase al otro.
Y al caer la noche y salir la luna se enterraban bajo las sábanas aterrorizados, con las paredes cargadas de escapularios y de estampas de santos, con la palangana de agua bendita en la mesilla de noche lista, por si hubiera que tirársela al mismísimo diablo que transformado en macho cabrío se atreviera a visitar alguna mujer que hubiera contraído aquella enfermedad.

Mientras Juan, María y los otros estaban llegando ya a lo alto del Tajo de la Cruz al lado mismo de Lanjaron, en donde el alcalde había mandado plantar una cruz por orden del cura, para espantar aquelarres.
Allí se reunían para comer y beber alrededor de un fuego que no se apagaba nunca y para fornicar, según las malas lenguas. Aquellos eran curanderos y desfacedores de los líos de la gente. Eran médicos de hierbas y de pócimas, que recetaban extraños remedios para males comunes, especialmente en la noche de San Juan, en las que trataban a los niños que tenían hernia umbilical. Según la tradición se abría una rama de mimbre en dos y se acostaba a dormir al niño entre un hombre, que debía llamarse Juan, y una mujer, que debía llamarse María. Luego se juntaba la rama. Si al día siguiente la mimbre amanecía unida, era certero que el niño se iba a curar. La tradición no dice lo que sucedía si la rama no se juntaba.
Pero en aquella noche única, la más corta del año, aquellos creyentes de las fuerzas de la tierra se preparaban para sus ceremonias personales con las que se trataban a sí mismos antes de salir a curar. Era como una especie de vacuna que se aplicaban antes de encarar el mal. Sabían que la luz de la luna era ciertamente protectora y muy poderosa después de haber bebido de cierta agua y comido de ciertas plantas, así que se despojaron de toda ropa para absorberla con todo el cuerpo, mientras atizaban el fuego y tomaban de aquel licor fuerte que les ayudaba a soportar el fresco de la noche y les animaba a danzar. Correr y saltar por la hoguera también formaba parte de todo aquel ritual, como yacer entre ellos bajo la claridad nocturna, acalorados por el vapor del alcohol que les subía a los sentidos desinhibiéndolos. Luego se iban sin sueño antes del amanecer, cada uno por su lado, por los caminos de la Alpujarra.


A las cinco de la mañana aun no había salido el sol, y como tantas otras noches, Guillermo cabalgaba sólo por el monte con su ballesta, buscando la perdiz. Justo allí, en la cruz del Tajo enzarzó una con una flecha que le atravesó el cuello. Echó una par de leños gruesos al fuego y ya que la tenía segura, la dejó sangrando allí clavada en la cruz como un Cristo y se fue a rondar. Si tenía suerte hasta podría toparse con dos más, o tres, o cuatro. Unas cuantas horas más tarde volvió con el serón lleno. Aquel había sido un día afortunado que le había dado siete perdices que alcanzarían al menos para tres ollas.
Mientras el cura del pueblo, transpirando de miedo y de rabia, subía con su mula a lo alto del Tajo, para ver si quedaba rastro del macho cabrío o de lo que las brujas hubieran estado haciendo allí.
-Buenos días, padre. -le dijo Guillermo que bajaba.
-Buenos días, hijo. ¿Fue buena la caza?
-Buena fue padre, hoy llevo siete perdices en el serón. Y, tenga, -dijo extendiendo la mano- la primera que maté es para usted.
-Dios te lo pague Guillermo, Dios te lo pague. Y como Dios es generoso contigo no te olvides de pagarle tú con tu visita, te extraño en la iglesia desde hace muchos domingos.
-No se apure padre, el domingo me tiene allí.

Aquel día seco había amanecido de calor y con el cielo blanquecino. El camino empinado del Tajo levantaba más polvo que nunca y se pegaba a los sudores del cura que aguantaba malamente los rigores de la sotana. Cuando llegó arriba vio que el fuego ardía todavía y que la hierba estaba pelada seguramente por los bailes y los frotes de lujuria de aquellas brujas que a él tanto le gustaba maldecir. Pero al acercarse a la cruz la vio chorreando de sangre fresca, entonces se tiró de la mula al suelo, se santiguó y dio un grito:
-¡Hijas del infierno! ¡Han encendido un fuego que no se apaga y han hecho sangrar la cruz de Cristo!
Luego descendió al pueblo apurando a la mula con la idea de convencer al alcalde de construir una ermita para espantar al diablo definitivamente de allí.
A la misma hora, Juan, María y los otros, ajenos a estas maquinaciones, seguían su marcha por los montes para llegar a los pueblos y sanar flemones y sacar muelas si hiciera falta. Para arreglar empachos y remediar tristezas y males de amor, todo a cambio de algunos reales, pues aquella tierra de Pampaneira, Capileira y Poqueira, tierra de Galicia es.


domingo, 22 de junio de 2014

Regálame un día, Judith Priay - Reseña de la novela

Regalame un dia de Judith Priay
En el amor todo es posible y, ¿por qué no podría una chica amar a dos hombres a la vez? En este triángulo perfecto de amor hay dosis de verdadera ternura y generosidad, porque los dos hombres rivales son dos hermanos muy unidos pero,  ¿cómo resolver el problema si los dos aman a la misma mujer?

Las escenas sensuales están elegantemente tratadas, explicando naturalmente la pasión, describiendo acertadamente la emoción y el placer de la unión sexual.
Los sucesos se van acelerando más y más, a medida que avanza el libro, aumentando el suspense y la historia termina de enganchar en un final que resuelve hábilmente un complicado caso de asesinatos que afecta a todos los protagonistas.

Es una novela joven, escrita con diálogos inteligentes, un viaje de evasión pura del dolor hacia el amor en la lucha por la felicidad. Es por ello que te recomiendo que te "regales un día" para leerla o los que necesites para disfrutarla.
Gracias a Judith Priay por haber creado esta magnífica historia.

Para terminar sólo me resta decir que ya lleva muchos días en el top 100 de best sellers de Amazon en donde la podéis comprar:

sábado, 7 de junio de 2014

Relatos Cortos: As Meigas de Cangas

Vila de Cangas.jpg
En el mar de Galicia, donde el océano mete sus dedos en las tierras profundas, existen lugares mágicos y misteriosos donde pocos pies comprenden el terreno que pisan.
En la calle de los vinos de la cuidad de los pescadores, María había comprado una docena de ostras por ciento cincuenta pesetas. La dama del pañuelo negro y las manos gastadas se las abrió in situ y  les dio el chorreón de limón diciendo.
-¡Listas para comer, miña reina!
Luego entró en el tugurio aquel, especie de bar en forma de callejón, con banquetas a los lados y mesas minúsculas, y compró una taza de vino por un duro con derecho a otra de caldo.

Con los años, aquella frescura del mar en la boca, el olor del aire salado, el verde vivo de los paisajes y el dulce canto de la voz de la gente, quedarían impregnados en su alma como una enfermedad nostálgica que el pueblo llamaba morriña.

El barquito de pasajeros tardaba cuarenta y cinco minutos en atravesar el mar. Era un día claro del mes de mayo y el mar mecía los pensamientos de María que miraba lejos. A su lado estaba sentada Julia, aquella futura madre soltera flaca y limpia que tenía mas dientes y gafas en el rostro que otra cosa, y la misma dulzura en la voz que toda la gente de aquel pueblo.
-Yo voy al mercado de Cangas y después a casa de mi abuela a Domayo, ¿y tu?
-Yo, a Cangas y a donde me lleve el viento después- dijo María.
-Pues el viento te ha de llevar a miña casa a la hora de comer.
-¡Hecho!

El viento venía del oeste y ya se avistaba de cerca la tierra. El pueblo estaba a la orilla del mar y tenía pegado a la espalda una colina empinada medio pelada de matojos y piedras. El barco se iba acercando más y más y María vio con los ojos abiertos a tres mujeres desnudas con el pelo de cobre y la piel de nieve que bajaban saltando, corriendo y riendo de aquella misma colina. Al principio no dijo nada y no comprendió nada. Cerró los ojos y todavía estaban allí. Al abrirlos de nuevo habían desaparecido en aquel mismo instante y al tocar el puerto le contó todo a Julia, quien le dijo:

-Acabas de ver a las meigas de Cangas. Puede que vengan del aquelarre.-la miró sonriendo- Esto fue en tiempos un centro de reunión de brujas.
-¿A las doce de la mañana y en cueros vivos?
-Puede.
-Puede-, le respondió María asintiendo.
Y esta visión quedó grabada en su memoria como el mismo día en que la vio y juraba por lo más sagrado que era verdad.

Imagen vía Wikimedia Commons