sábado, 29 de marzo de 2014

Montmartre, siguiendo la ruta de Picasso

No se cuantas veces he venido aquí, y es porque reconozco desesperadamente que me gusta. Montmartre es una colina que domina la ciudad, convertida en el barrio museo de Paris.
Solo te llena de encanto si conoces su historia, es la mejor manera de disfrutarlo.

Tomé el metro hasta Anvers, seguí de frente y subí por las escaleras al lado del funicular, luego giré la segunda calle a la izquierda por la rue Gabrielle.
El primer taller de Picasso en París
Allí esta el primer taller de pintura de Picasso. La placa conmemorativa data de 1900, justo llegó con el principio del siglo.
49, rue Gabrielle, placa conmemorativa

Le Bateau Lavoir

Al final de la rue Gabrielle, un poco más adelante y como escondida, está la plaza Emile Gaudeau, y a la derecha se encuentra el Bateau Lavoir, que había sido una fábrica de pianos y luego se convirtió en una especie de residencia pobrísima para artistas que tenía los talleres de los grandes: Picasso, Modigliani, Juan Gris, Matisse, Braque… y los poetas y escritores, ¡tantos nombres!
Fué el poeta Max Jacob quien lo bautizó así, porque estaba hecho de madera y tenia largos pasillos como los de un barco.
Algo magnífico sucedió allí: era un grupo de gente que se ayudaba, compartían lo que tenían y se animaban, en la hora del nacimiento del arte moderno.
El Bateau Lavoir (Barco Lavadero) tal como era en la época de Picasso


Allí pintó Picasso les demoiselles d'Avignon en 1907 y allí vivió sus amores con Fernanda Olivier y pasó los inviernos mas fríos de su vida y allí revolucionó el arte.
Picasso, un retrato dedicado a Susanne Valladon

El siempre recordó aquel lugar con ternura:
Todos volveremos al Bateau Lavoir, pues solo allí hemos sido verdaderamente felices.

Un día de mayo de 1970 un incendio lo consumió enteramente, quedando solo el muro exterior en guisa de escaparate.

El jardinero del museo Montmartre me explicó confidencialmente que se trataba de un asunto sucio. Parece que los herederos de los propietarios tuvieron que ver con el incendio, para aprovecharse del seguro.
La avaricia, ya se sabe.
Lo que queda del Bateau Lavoir

Au Lapin Agile

Subiendo por la rue de Saules se llega al Lapin Agile que es un cabaret entrañable, en donde aquellos que no tenían dinero podían comer a cambio de una canción, un poema o un cuadro.
El propio dueño Père Frédé tocaba la guitarra y el violonchelo. Allí se juntaban poetas, pintores, escultores y actores, todos aquellos desconocidos en aquel tiempo, para formar una verdadera comunidad de artistas.
Au Lapin Agile

Aquí Picasso se pagó un almuerzo con uno de sus cuadros de arlequines. Años más tarde al pasar por allí  dijo:
-Lo vendiste demasiado rápido, si lo hubieras vendido hoy, habrías ganado millones.

Puedes seguir la ruta de Picasso en Montmartre en este plano


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